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    January 21

    About travelling

    Hace unos días estuve en la estación de trenes de mi ciudad. No sé si seré yo o el pasar del tiempo, pero ya no olía igual. Solía pasar mis horas muertas sentada en algún rincón oyendo los motores de los trenes y oliendo su aroma al sol. Tampoco es que fuese una estación grande, de modo que todo eso era posible. Hasta conocía los horarios al dedillo y si alguien me preguntaba le podía contestar eficientemente. Ahora, a mi regreso, el olor es distinto. El mismo sol, los mismos gatos, las mismas máquinas y las mismas paredes... pero el olor... ya no es lo mismo. Y lo eché de menos.

    Viajar en tren tampoco es lo mismo para mi. Me descubrí a mi misma en un medio desconocido, echando largos vistazos con desaprobación a los equipajes que obstruían mínimamente el pasillo, buscando el cinturón de seguridad en mi asiento(me sentí bastante vulnerable al ver que... ¡no existían!), admirando el enorme espacio entre mis rodillas y el asiento delantero, echando de menos la revista de abordo, escandalizándome por el uso de los teléfonos móviles... y es que me he convertido en un animal de aeropuerto. ¡Qué extrañas me parecen las costumbres terrestres!

    Sin embargo he de admitir que disfruté mucho de mi viaje en tren, y en especial de ver que algunas cosas que aún no han cambiado. Como cuando a poco de llegar a mi destino, a eso de la una de la tarde, la pareja que había al otro lado del pasillo sacó el pan, el cuchillo y el embutido para prepararse un bocadillo. Y no faltó el botellín de agua lleno de vino tinto. Por desgracia me temo que son cosas que desaparecerán con el tiempo... y me hice con una foto furtiva para recordar de vez en cuando que una vez se hacían picnics en los trenes, esas orugas grandes de metal que recorrían los campos.
    January 10

    No more I love you's

    Hace poco le han roto el corazón a una amiga con un ligero “te quiero”, en el plano sentimental.

    No vamos a empezar a despotricar contra las personas que hacen un mal uso de estas palabras, ya que creo firmemente que todos, y con esto me refiero a absolutamente todos, hemos dicho “te quieros” en momentos de debilidad o confusión sin percatarnos de la profundidad que puedan contener. Unos lo hacen por caer en la sensiblería, otros lo hacen por convencimiento puro pero sin haber madurado realmente lo que implica…

    Me explico; ¿a quién dijimos por primera vez que le queríamos con toda nuestra alma?¿y por última vez? Nos sorprenderíamos de la cantidad de veces que sale en las cuentas… unos más que otros, por supuesto. La siguiente tarea sería ser sinceros con nosotros mismos y tratar de separar las veces que lo dijimos por romanticismo, por pasión, por inocencia… y ¿qué nos sale? Pues que nos planteamos lo que significa en realidad decir “te quiero”. Y que nos planteamos cuándo decirlo y sobre todo qué interpretación le va a dar la otra persona. Porque realmente queremos decir que sentimos afecto, pero lo difícil es dar los matices correspondientes.

    Si empezamos a salir con alguien y le decimos a la segunda semana que le queremos… obviamente queremos decirle que sentimos afecto y que estamos bastante emocionados. ¿Pero queremos decirle que queremos pasar el resto de nuestros días con el amado?¿Que lo daríamos todo por esa persona? Yo diría más bien que no… entonces, ¿por qué pronunciar tan solemnes palabras?... ¿o por qué darles tanta importancia?. Eso ya depende de cada persona.

    Y aquí lanzo la gran pregunta que creo que todos deberíamos humildemente hacernos y respondernos, antes de empezar a soltar “te quieros” sin ton ni son… ¿qué es el amor verdadero y qué implica?. Esto ya es un misterio… o mejor dicho, miles de millones de misterios, porque todo depende de lo que cada persona tenga en su cabeza sobre este tema. Y empieza  a complicarse cuando no acertamos a coincidir con lo que el otro tiene en mente… así, un temprano “te quiero” se convirtió en algo importante para mi amiga, que sí quería realmente(y me refiero con esto a lo que las dos creemos que es querer a alguien) a esta persona y que tan solo era una forma para él de decir…

    ...“disfruto con tu conversación”.