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Marta Moral

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En las nubes

Crónicas itinerantes
September 30

ALL HAIL THE NEW KING IN TOWN!!!!

Desde aquí, tras nervios, agobios, inseguridades y mucho trabajo, quiero felicitar a mi ingeniero favorito, que acaba de presentar su proyecto. Ya ha dejado de ser "Ingen", para completar el título. ¡¡¡¡¡Enhorabuena por tu MATRÍCULA DE HONOR!!!!!
September 04

Historia y jolgorrio

Por fin, ¡Septiembre!... y después de varios años sin poder asistir, de éste no pasa:

http://www.cartaginesesyromanos.es/

Risa



January 29

MTV

Como desde hace un par de semanas parece ser que la TVE internacional no funciona muy bien, me veo obligada a olvidarme de los truños españoles y tragarme los extranjeros cuando estoy fuera de casa. Así que dado que no entiendo ni papa de alemán, el italiano me pone nerviosa y con el francés tengo lagunas(océanos más bien), pues me he aficionado a la MTV, para alimentar mi lado masoquista y de vez en cuando reírme un rato del patetismo. Y digo esto porque la MTV no es lo que era cuando yo era 15 años más joven.

Ahora, en vez de videos musicales te hacen tragar reality shows orientados a adolescentes, como el de “voy a salir con dos chicos que no conozco de nada, les voy a meter la lengua hasta el píloro y después decido con quien saldré”, o “a tus padres no les gusta tu novio y han escogido un par de chicos después de hacerles un casting para que salgas con ellos y decidas con quién quieres quedarte dejando a tu novio en la estacada”. Cosas educativas, vamos.

Uno de mis favoritos, que es en realidad con el que más me río (por no llorar) es el de la niña que cumple 16 años. Debe ser todo un evento allí en los Iu Es Ei, porque se pegan el fiestón padre. El último cumpleaños que he visto es el de una niña rubia de bote con las uñas acrílicas que le hizo gastar a su padre 4000 dólares en vestidos, organizó una macrofiesta a la que se desplazó humildemente en helicóptero y allí descubrió que su papá le había comprado el Porsche de sus sueños tuneado con su nombre y con cristales de Swarovski. Estos son sólo unos pocos ejemplos de lo que se montó por su cumpleaños. Generalmente la cosa acaba en que en medio de la fiesta, con cientos de invitados, suele haber alguien que se quiere colar y entonces va ella a la puerta a decirle a sus archienemigas que no están invitadas. Primer plano de las caras de asco de sus enemigas, plano general de sus poses desafiantes, primer plano de la cara de chula de la rubia postiza, plano general de ella y sus amigas con los brazos en jarras y finalmente plano de las petardas que oh my god querían autoinvitarse dándose la vuelta toda indignadas y marchándose con el rabo entre las piernas.

No me digan que no es para partirse de risa.

Sobre todo de los valores que nos dan a conocer los que dominan el mundo.

Viva el terror.
December 17

Gambit

De toda la vida había sido con tilde para mi. Bueno, y para todos. De siempre era Gámbito, Gáááááámbito. Pero qué trauma, desde que en las noticias hoy han dicho "gambito". Y ya la cosa cambia. Cuando vea la peli de Lobezno ahora pensaré en mamá gamba y papá gambón que tuvieron a Gambito, un langostino de gabardina francesa a quien le gustaba malear con Sebastian, el cangrejo de la sirenita... qué mala es la tele...


Ya te digo si lleva gabardina...
October 04

ANDIAMO!!... ni idea, el guía sabrá...

Hoy en día es fácil ver grupos de personas con gorros de pescador, riñoneras y zapatillas de deporte haciendole fotos a cualquier cosa. Me refiero, cómo no, a los turistas. Se mueven como una manada de exploradores cautos, por los peligrosos depredadores saca-carteras que infestan cualquier sitio de interés cultural, y a la vez intrépidos reporteros, cámara de fotos o de vídeo en una mano y folletos en la otra, jugándose la vida por trepar a la estatua de fulanito el Grande y salir en primera plana con el regio difunto. Es una raza muy curiosa, sí señor. Antes no estábamos acostumbrados a verlos pero ahora son parte de nuestra vida cotidiana, sobre todo si vives en una ciudad grande con solanera.

El caso es que el tema de hoy no iba por los turistas, sino por sus guías. ¿Se han parado alguna vez a observarlos? Es algo difícil ya que su paso suele ser unas tres veces más rápido que el del turista y siempre anda de un lado a otro buscando a rezagados, sobornando al guardia de turno de la pirámide o simplemente cagándose en los muertos de la Polaroid.

Digo esto último porque he sufrido, por así decirlo, el síndrome del guía turístico. No ha sido reciente, pero haber visto in fraganti hace un par de días la cara de uno de estos guías me ha hecho recordar la vez que me ofrecí a guiar a un compañero por Roma.

Para empezar yo nunca he vivido en Roma. Todo lo que sé de esa ciudad es el fruto de las horas libres que he tenido después o antes de trabajar y de una tendinitis que me gané en una ocasión. Es una ciudad fácil de visitar: prácticamente todo queda en el centro.

Pues bien, ese día estaba lloviendo así que empezamos por lo fácil. Vimos rápidamente el Teatro di Marcello, donde nos deja el autobús, y después nos dirigimos al Panteón que es uno de mis lugares favoritos. Como no habíamos desayunado y eran las 11.30 se me ocurrió, al ver tanta gente en la calle, que lo mejor sería comer pronto porque luego no iba a haber manera y más en un día como ese. Sin más me señala el primer restaurante que teníamos cerca y me dice “¿Allí?” Y yo, "Donde quieras, a mi de da igual"(pero ya me estaba dando cuenta de que si no hubiese dicho nada de la hora de comer, no habría buscado un restaurante así que, o estaba desesperado por comer y no decía nada, o pensaba que había que comer a esa hora). Así que me miraba, miraba al restaurante... y yo diciendo que lo que le apeteciese, que me adaptaba a todo y que lo de comer a esa hora había sido sólo una idea... hasta que tuve que ponerle las cosas claras "¿Quieres comer ahora, sí o no? y ¿te parece bien este sitio?". Ahora entiendo eso de que los guías te digan dónde y cuándo comer. El turista jamás querrá tomar ese tipo de decisiones. Si come pronto o tarde, o el restaurante está abarrotado se quejará y punto.

Luego está el tema de los mapas. Es otra cosa que parece que viene de serie con ellos… que parece que les extirpan en sentido de la orientación. Y no sólo eso sino que además pasa a ser un papel inútil en sus manos.

Directamente me preguntaba que a dónde íbamos. Yo le decía que ya había estado en Roma antes, que tenía que ser él quien decidiese qué quería ver porque yo ya lo había visto casi todo. De lo contrario yo le enseñaría lo que más me gustase a mi, que no tiene por qué gustarle a él. Se decidió por la Fontana di Trevi y allá que fuimos, sólo que nos medio perdimos y tuvimos que mirar el mapa... perdón, tuve que mirar el mapa. Me decía "¿Dónde estamos?"... bueno, ¿acaso se cree que yo me sé el callejero de Roma? Yo tengo el mismo mapa que él, puede mirarlo y ver donde estamos. Así que me encontré con que yo debía buscar la placa del nombre de la calle y después mirar en el mapa, decidiendo asimismo la ruta a caminar.

Hubo un momento en que, después de repetirle varias veces que estábamos en la calle principal(Via del Corso), me preguntó de nuevo que dónde estábamos. Había justo una enorme columna con un monumento delante de nosotros. Así que ya de muy mala gana se lo tuve que explicar como a los niños pequeños, “¿Ves esa columna de ahí? Pues es ésta de aquí del mapa(el mapa tiene dibujos de los monumentos, era inconfundible y terriblemente fácil). Así que para ir a la Fontana debemos coger esta calle, solo dos mas abajo... ¿entiendes?” Estaba clarísimo, pero ni aún poniendo la voz de Coco de Barrio Sésamo lo quería pillar. Él estaba demasiado acomodado teniendo a una persona que le llevase a todas partes y pensase por él. Porque eso es lo que pasa con los turistas guiados. Les dices cuando comer, cuando dormir y hasta cuando cagar, si me perdonan la grosería. Ellos están de vacaciones y te pagan por hacerte responsable de todo.

En mi caso pasó igual. Solo comía y bebía cuando yo lo hacía. Vi una heladería y le dije, "¿Quieres un helado?"... y se lo dije medio riendo, porque estaba haciendo un día de perros, con frío y con lluvia. Pues me dice todo sumiso "Vale". Y yo... "Bueno te lo decía de broma, es porque hace frío, yo en realidad no quiero un helado y de hecho no me gustan" Y se le puso cara de poker... entonces me dijo que me podía invitar si quería. Erm... te he dicho que en realidad no quería un helado... ¡¡¡no sé por qué no puede comer sin mi!!! Entramos en la tienda y vi una napolitana de chocolate y decidí comprarmela, y entonces él se compró el helado... diosssss. Ya me veía esa noche arropándole después de haberle ayudado a expulsar los gases. O peor aún, pasándole el papel higiénico.
 
Así que imagínense. A las 13.30 me estaba diciendo de ir a nosedonde y le dije que estaba muy cansada y que me iría al hotel a las 3 si le parecía bien. Que me daba pena dejarle en Roma sólo, pero que yo ya no podía más con mi alma(era cierto, físicamente y mentalmente estaba muy cansada). Menos mal que me dijo que se quedaba, eso sí, le tuve que explicar cómo llegar al Vaticano antes, en el mapa de los dibujos... alucinante.

Por eso, creo yo, cuando me fijé en la cara del guía el otro día vi a una persona harta, cansada, repitiendo las palabras medio ausente, soportando las preguntas cuyas respuestas ya estaban en su discurso recién pronunciado, y con ganas de meterle el banderín de guía por el trasero a más de uno. No es fácil ser guía. Porque ¿quién aguantaría trabajar en una guardería ambulante? Yo la verdad, no tengo el cuerpo para eso ya.


 
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