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En las nubes

Crónicas itinerantes
July 04

IT'S COMING...

Gracias a Inwa se me han refrescado las neuronas. ¡¡¡Se acerca, se acerca!!!

LORCA ROCK 2008


June 24

ONE OF THOSE DAYS

Debe ser el verano. Estación del año en que las temperaturas suben y los humos de los seres humanos también.

Es así que pido, ruego, suplico una escopeta con dardos sedantes para hacer callar al perro del vecino que no hace más que ladrar. No es ese ladrido grave de perro vagabundo de pueblo que te hace imaginar que estás en un lugar alejado de todos rodeado de naturaleza… es ese ladrido agudo e histérico de esos perrillos que no te llegan al tobillo y dejan cagadas en las aceras.

O mejor, a ser posible con dardos suficientes como para acallar medio barrio amenazado de explosiones. Yo de pequeña por estas fechas ya estaba empezando los cuadernos de Santillana de matemáticas, como niña buena que era. ¿Quién le habrá dado cerillas a los niños de hoy en día?

No me quejo del calor. Sólo lo hago de manera casual, sin más importancia. Hasta no me importaría lo más mínimo apostarme en la azotea de mi casa durante horas al sol abatiendo hasta su sopor a niños desalmados si me dan esa escopeta de sedantes. Luego iría a arroparlos. Lo juro. Pero que dejen la pirotecnia. Y así el puñetero perro podrá callarse.

May 30

Spain is different

Otra de trenes.

Ya esta mañana prometía la jornada cuando observaba a este mayor cartagenero con acento fundido panocho-galaico y prodigando “carallos”, hablando con el muchacho azafato del tren.
¿Y éste es el último vagón? ¿Pero entonces dónde como yo si el restaurante está cuatro vagones más allá?. Sin duda, algo importante para él. Y así, este pintoresco personaje (a mí me chocó mucho como se puede pronunciar al más puro estilo cartagenero pero con entonación gallega) se dispuso a meterse con desdicha en su vagón, unos cuantos asientos más atrás del mío.

Después vino este matrimonio, también mayor. Que cuál es nuestro sitio, que si me voy al servicio que tengo que mear, que a dónde te vas, que al servicio a mear. Y la señora campechana al móvil hablando a gritos con su amiga. No olvidemos la falta de terminación en las palabras y esas vocales abiertas. Me sentí como en casa.

Así pues, habiendo observado que mi asiento carecía de mesita y como la iba a necesitar, cambié al vagón siguiente bajo el consentimiento del revisor que me aseguró que tales asientos estarían vacíos. Me atrincheré y empecé a oír unos sonidos extraños. Vaya por dios, parece que este vagón chirría un poco. Mala suerte, me pongo mis auriculares cuando se tercie y asunto zanjado.

A medida que iban pasando los minutos, esos sonidos se transformaban en gorjeos, hasta que me di cuenta de que las gallinas de hace décadas se habían suplantado por canarios. Y qué alegría que le daban al vagón. Lo cierto es que casaba con el paisaje que se veía por la ventana; el campo en un día soleado en primavera. Lejos de molestarme, empecé a sentir bastante curiosidad por tratar de descubrir qué otro animal emitía un gorjeo más ronco y achacoso, pero sin éxito. Los pajarillos estaban  bien tapados bajo una bolsa de plástico azul.

Como en un cuento bucólico, la gente llana, los canarios cantando en el tren, el vino en el botellín de agua, acabamos por pararnos en medio del campo. ¿Será por dejarnos ver mejor el paisaje?¿Fusionarnos con él en esta visión surrealista de la España moderna?

Al principio todos callados.

Qué bonito es el campo. Mira las amapolas. Qué grande es Castilla. ¿Castilla Maruja? Bueno, lo que sea, ¿qué puede ser? Aún no hemos llegado a Albacete. Anda mira, ése es el revisor. Ay Maruja, ¿qué habrá pasado? Llevamos ya un rato parados, eso es que ha pasado algo. Pues a ver qué dicen. Paco, ve a mirar. Hola, ¿sí? Que estamos parados, que me parece que se ha roto algo. Que no sé a qué hora vamos a llegar, porque esto ha salido con retraso ya… Viene el revisor, pregúntale. Ay Maruja, que se ha averiado la máquina. ¿Y cómo llego yo ahora al balneario? Sí, ¿hola? Que se ha roto la máquina y llegaré tarde. Que no sé la hora pero ya te avisaré si eso. Y mira que me iban a recoger a las 12.30 para ir al balneario, pues ahora les tendré que llamar. ¿Pero dónde estamos? ¡Vamos a llegar a las seis de la tarde, carallo! ¿A las seis?¿tan tarde? ¡Ay Virgen de la Fuensanta! No creo señora, no podemos llegar a las seis. ¿Pero entonces a qué hora llegaremos? Mira que vienen a recogerme. Hola papito, sí, soy yo, que estamos parados y vamos a llegar con atraso, ven más tarde, sí, chao. ¿Usted también se baja en Albacete? No, yo voy más para allá. Vamos hacia atrás. Sí, es que volvemos a la estación anterior a cambiar el tren. ¿Y entonces yo cómo llego a Albacete? Porque me venían a recoger. No se preocupe señora que la compañía le pone un medio de transporte. ¿Y a Balsicas cómo llegamos los demás, eh oiga, a Balsicas? Ya está señores, nos iban a mandar una máquina pero se ha resuelto, aunque llevamos una hora de retraso y pueden pedir que les devuelvan el dinero, así que casi mejor que vayamos con retraso. Oye, que ya está, que llego con una hora de retraso, besos. Bueno, pero entonces me quedo en este tren para llegar a Albacete, ¿no? Carallo, yo me voy al restaurante.

Y así, en diferido, se lo cuento. La máquina se puso en marcha, los pajarillos volvieron a sus cantos y se hicieron nuevas amistades mientras se oían frotar las manos hablando sobre el dinero reembolsado. No sé si será mi humor en ascendente, demasiado tiempo fuera de mi tierra o la primavera pero España es diferente, y me gusta. Sobre todo cuando regreso a casa.

May 18

Bendito K's

Hace un par de meses mi glorificado ordenador hizo "puf". No en el sentido estricto, porque ni se le oyó... pero la verdad es que cascó. "La placa base", me dijeron. Bueno, "la placa base, son 50 libras por la mano de obra", para ser más exactos. Ya con sus achaques, la manzanita me ha costado lo suyo, entre presupuestos y demás historias. Pero el caso es que esta vez había sido de verdad y ya no iba a iluminar su pantalla para mi. Nunca más.


Háganle el back up por lo menos, ¿no?. Y tras un tira y afloja y algún malentendido que otro con la tienda en cuestión sobre las horas necesitadas por el lujo de la mano de obra, se me llegó a proponer hacer un disco externo a raíz de su disco duro, y así conseguir recuperar toda la información y ganar un aparatito que podía llevar a todas partes conmigo. Pues mejor que un back up es.


"Son 55 libras más, por la caja del disco duro, ya sabe". ¡Albricias! tanto por una caja. ¿No las hay de cartón? Pues no. Mucho buscar en tiendas de cositas de esta índole para montarme mi propio bricomanía, pero no... todas rondaban las 50 libras. Pues nada, habrá que resignarse. Mejor llevarte un disco externo de 100GB por ese precio que no irte con las manos vacías y tener un cacharro al que miras con el ceño fruncido y la mirada perdida. Con tu información dentro.

Pues ya estrené mi flamante nuevo disco externo en mi flamante nueva manzana. ¡Era el legado de mi ordenador, de mi manzanita, su testamento, su herencia! Oh, y mira esas fotos... y mira esas películas... ¡¡y la música!!...¡¡¡Estaba ahí, todo todito!!!

Bueno, todo... hasta que unos días más tarde, de la manera más tonta, por manos torpes, y sin haberlas usado necesariamente en tal empresa... el disco externo se precipitó por una altura de 20 centímetros, aproximadamente, acabando en el suelo enmoquetado. Y he de hacer todas estas especificaciones porque mucha cajita de metal, mucha funda superchuliluli guay pero ahora lo que cascó fue esto. Normal. O no.

Aparentemente todo estaba bien y me dispuse a enchufarlo al portátil... ni luz led, ni sonido, ni presencia. Muerto. Mierda,  mierda, mierda... ¡¡¡doble mierda!!! Bien, respira hondo... mañana cuando llegue a la oficina pediré un destornillador y veré si se ha soltado alguna pieza. Todo esto, por supuesto, después de tratar de abrir la cajita con cualquier instrumento cercano.

A la mañana siguiente, tras hacerme con la herramienta salvadora, comprobé que el disco estaba suelto de una especie de parrilla. Bien, algo es algo. lo enchufo y... nada... ¿nada?... ¡¡¡NADA!!! ¿Dónde está la led? Desaparecida. No existía. Se habría fundido con la puñetera moqueta porque ni rastro. Vale, nos enfrentamos a la posible pérdida de toda esa información que tanto apreciaba. De lo único que quedaba vivo de mi 12".

Y bueno, resignación hasta poder hablar con algún "Supremo-50-libras-la-hora" cuando volviese de mi viaje. Pero no... antes de darse por vencido, vamos a trastear un poco. Me acerqué al K's local la misma tarde que llegué de hacer el primer sector. Un lugar mágico donde te encuentras todo tipo de electrodomésticos, ordenadores, cámaras. No era el paraíso Yodobashi, pero no tenía nada que perder.

Allí me atendió un chico que no me entendía. A ver como le explicas a un japonés sin papa de inglés que te acabas de cargar tu disco externo y buscas cajas sólo por curiosear. Así que llamó a su compañero, el lumbreras en el idioma anglosajón. Un chico joven y bastante mono, con su pelo estilo Goku y sus lentillas de color marrón para eso de hacerse los ojos más grandes. No las necesitaba, ya era guapo de por sí. Pero no estábamos a esos menesteres. Que ai guont to si keises for a jard disk... yes, ai dropt it and it dasent guork nao. Pero nada, difícil. El lumbreras era de cincos peladillos en inglés. Claro, que yo con el japonés no llego ni al raspado.

Y este pobre chaval me enseñaba fundas de 1000 yenes. Y yo que no, que no quiero una funda, quiero una caja. Y el otro señalando. Y yo que dale, que no, que me ha pasado esto y lo otro y quiero la caja, como ésta, con sus circuitos y sus chorradas, ¿ve?.

Hasta que me acerqué y vi que la funda... era efectivamente lo que estaba buscando. Ahora es cuando me pongo las gafas de profesora. A ver, fulanito, ¿me puedes decir cuanto son mil yenes?... ¿No? mira que te lo explico. Los yenes están como las pesetas, con sus más y sus menos, pero rondando la cifra 165. Así pues, si 1000 yenes cuesta una caja para un disco duro deducimos que son 6 euros, casi 5 libras... ¿¿¿¿por qué narices me ha costado a mi una por 50???? Y claro, yo explicándole la situación al japo de los ojos, y él alucinando. Si lo hubiese sabido antes...

Tras ires y venires y pruebas con algunas cajas, al final se comprobó que realmente lo que había cascado era la puñetera carcasa de las narices, de metal que no servía para nada, y que mi disco duro aún seguía intacto y en plenas facultades. Finalmente compré una aberración estética que era la que mejor funcionaba para mi disco, pero que a fin de cuentas, funcionaba.

Y funciona. Por una cantidad ínfima. Vaya que sí.









May 12

El hombre de hierro

Ahora toca una de películas. De esas de las que te esperas los efectos especiales de siempre, las miraditas cursis y el guión facilón. Pues sí, tiene efectos especiales, en algún momento sale alguna miradita cursi y el guión no es para el Oscar pero... supera con creces lo que se espera de ella.

Ironman es de ésas películas que te enganchan desde el principio, que a pesar de la arrogancia de Tony Stark consigues cogerle cariño y meterte en su piel, que aunque los malos sean muy malos se ve curiosamente equilibrado por un bueno medio malote, a su estilo, claro, y cuyos actores dan la talla en todo momento(me refiero especialmente a Robert Downey Jr. y Jeff Bridges).

Vale que sigue siendo una película sobre un lumbreras ricachón que se fabrica un robot a medida casi indestructible, pero personalmente fueron las dos mejores horas de ocio que he tenido en varias semanas. Será que vuelve mi yo infantil amante de los cómics, tras la pequeña decepción de X-Men y la gran cagada(con perdón) de los 4 Fantásticos. Impaciente por ver la segunda parte.

http://ironmanmovie.marvel.com/
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susana

Updated 7/4/2008
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