More servicesWindows Live
HomeHotmailSpacesOneCare
 
MSN
Sign in
 
 
Spaces home  En las nubesPhotosProfileFriendsMore Tools Explore the Spaces community
No list items have been added yet.

En las nubes

Crónicas itinerantes
July 23

Shiatsu, el retorno

Hoy escribo para quejarme de la caña que me ha dado el masajista. Anoche me dio de repente un dolor muy fuerte en el cuello y en el hombro... y he acabado torticulada perdida. Vamos, que si miraba por encima del hombro era porque no podía girar el cuello, y no por gilipollez como habrán pensado algunos. Así que me he armado de valor y he ido por primera vez al masajista del hotel. Y digo armarme de valor porque estas cosas son caras, especialmente en los hoteles. Pero tenía bien claro que no me podía presentar en el trabajo moviéndome como Robocop.

Lo primero es mi cara de sorpresa... 30 minutos 3500 yenes, o unos 20 euros. No está nada mal. Vale que es sólo media hora, pero es que la chorrada de uno tocándote la espalda te sale por un ojo de la cara. Así que llego y le digo al japo; "que mira, me duele mogollón aqui y quiero un masaje... ¿30 minutos?" y me dice "15 mejor". Genial, más barato aún, son 1600 yenes, ni 10 euros.

Me tumbo, me pone una toalla encima y pim pam pim pam... diossssssss, shiatsu!!!!!!! eso duele mucho!!!! y yo, hmmmmmmppppffffffff... hmmmmpppfffffffaaaaammmm.... vamos, que me estaba aguantando las ganas de levantarme y arrearle una bofetada bien dada al japo y salir corriendo. Y encima calladita.

Y yo, bueno, son 15 minutos... esto no puede durar mucho. Y él clavándome los pulgares en músculos que ni sabía que existían... claro, ¡¡¡los acojonaba y se escondían!!! Y entonces llaman por teléfono. "Sumimasen", plis plis, se va corriendo. Por lo que se ve era el único ahí y tenía que estar en todas partes. Y vuelve. Segunda ronda. Pim pam pim pam, hmmmppppfffffffff.... Y de nuevo el teléfono. Arf arf, menos mal, pensaba mientras intentaba relajarme, porque me estaba poniendo más tensa aún!!!. Y vuelve otra vez. Tercera ronda. Entonces me da la vuelta(¡como a los filetes!) y me estira los brazos, después me estira el cuello, me coge la cabeza y me deja como una muñeca de trapo... y yo luchando por no soltar tacos. Pero total, si no se iba a enterar... Y yo juraría que los 15 minutos se han pasado ya... pero él seguía dale que te pego, con los puñeteros pulgares aquí y allá y ahora te lo clavo en este músculo y te lo muevo... Fijo, los 15 minutos se habían pasado. ¿Lo habrá extendido por compensarme por las llamadas telefónicas? pero si fueron dos minutos, ¡¡¡lo juro!!! ¡no me importa! ¡¡¡¡¡déjeme ir!!!!! Y él ahí, que si te agarro la cabeza e intento desenroscarla... que ahora te la muevo a un lado, ahora te la muevo al otro mientras el pulgar ataca de nuevo...

Cuando por fin me soltó me tenía completamente desorientada. Y juro que salí de allí corriendo... eso sí mirando a todos lados con mi cuello nuevo.
July 22

Eyes wide shut

Una de las cosas que más me enervan es la poca vista de la gente. No es que se trate de miopía, sino de esos momentos en que no parecen darse cuenta de lo que les rodea. Les pongo un ejemplo, de los muchos que podría dar.

Típico caso de internet de pago en un mísero hotel. Te cobran una barbaridad y se quedan tan a gusto. La verdad es que no es para desperdiciar el tiempo en otra cosa que no sea mirar lo que necesites en la web.

Pues estaba yo en la sala de ordenadores y metí una monedita(la única que me quedaba) en la maquina que te provee, oh bendita sea, de conexión a internet. El contador comienza a funcionar, 9.59, 9.58, 9.57… Tengo apenas 10 minutos para ver mis cositas en internet.

Hotmail. Uf, 18 mensajes en la cadena de colegas, 1 de mi madre, 1 basura. Pues a borrar, leer y responder. Borro basura, leo mamá, respondo mamá, no se manda, lo intento de nuevo, no se manda, meto en borradores para intentar luego, empiezo a leer la cadena.

Y es cuando, a los 2 minutos de acabarse mi preciada conexión y con aún 10 mensajes por leer, viene un compañero y se me planta detrás sin más.

“Hola que tal”. Mi respuesta, escueta, concentrada en mi pantalla. “Hola”.
“Has llegado ahora del centro???”.“Si”, 1.30, 9 mensajes.
“Y Adele, ha venido contigo?”. “No, ha vuelto antes”. Ni me cuestiono mirarle, a ver si se da por aludido de que cuando uno está en un ordenador donde tiene que echar moneditas, no está para chácharas, ya que es del género tonto. Por favor por favor, date cuenta de ese detalle... ¡estoy ocupada!
“Y que tal?”. “Bien”
“Has dormido algo?” (dioooooooos, es que no se da cuenta????) “No”. 1.00, 7 mensajes
“Pues qué paliza, tienes que estar muy cansada, yo  he dormido hasta las 9, y me he despertado y he venido a por internet, a ver que tal” (no, si ya, yo TAMBIEN he venido a por internet, es que no lo ves?? Y no eres capaz de ver que en el contador de mi pantalla pone bien bonito 0.50 segundos y aún estoy leyendo mis emails?????)
“Bueno, pues me voy a la tienda a comprar algo de comer, hasta luego”. ¡¡¡Será mamón!!! ¡Después de darme la brasa y no dejarme leer mis emails tranquilamente me deja a los  30 segundos de acabarse mi conexión y 6 mensajes por leer ahora va y se marcha! ¡Algo sacaré en esos 30 segundos, respira hondo! Y me pongo a leer como una posesa hasta que la pantallita se vuelve azul del todo y me dice que le eche otra monedita. Mala suerte, estoy sin blanca. Pues ya los leeré mañana, yo me voy a descansar. Y qué gracia, me lo encuentro en el pasillo, que resulta que somos vecinos de puerta, con el cablecito azul de internet y me cuenta que es que fue a alquilar la conexión en su habitación. Nunca mi mirada fue tan fulminante. Buenas noches.

July 04

IT'S COMING...

Gracias a Inwa se me han refrescado las neuronas. ¡¡¡Se acerca, se acerca!!!

LORCA ROCK 2008


June 24

ONE OF THOSE DAYS

Debe ser el verano. Estación del año en que las temperaturas suben y los humos de los seres humanos también.

Es así que pido, ruego, suplico una escopeta con dardos sedantes para hacer callar al perro del vecino que no hace más que ladrar. No es ese ladrido grave de perro vagabundo de pueblo que te hace imaginar que estás en un lugar alejado de todos rodeado de naturaleza… es ese ladrido agudo e histérico de esos perrillos que no te llegan al tobillo y dejan cagadas en las aceras.

O mejor, a ser posible con dardos suficientes como para acallar medio barrio amenazado de explosiones. Yo de pequeña por estas fechas ya estaba empezando los cuadernos de Santillana de matemáticas, como niña buena que era. ¿Quién le habrá dado cerillas a los niños de hoy en día?

No me quejo del calor. Sólo lo hago de manera casual, sin más importancia. Hasta no me importaría lo más mínimo apostarme en la azotea de mi casa durante horas al sol abatiendo hasta su sopor a niños desalmados si me dan esa escopeta de sedantes. Luego iría a arroparlos. Lo juro. Pero que dejen la pirotecnia. Y así el puñetero perro podrá callarse.

May 30

Spain is different

Otra de trenes.

Ya esta mañana prometía la jornada cuando observaba a este mayor cartagenero con acento fundido panocho-galaico y prodigando “carallos”, hablando con el muchacho azafato del tren.
¿Y éste es el último vagón? ¿Pero entonces dónde como yo si el restaurante está cuatro vagones más allá?. Sin duda, algo importante para él. Y así, este pintoresco personaje (a mí me chocó mucho como se puede pronunciar al más puro estilo cartagenero pero con entonación gallega) se dispuso a meterse con desdicha en su vagón, unos cuantos asientos más atrás del mío.

Después vino este matrimonio, también mayor. Que cuál es nuestro sitio, que si me voy al servicio que tengo que mear, que a dónde te vas, que al servicio a mear. Y la señora campechana al móvil hablando a gritos con su amiga. No olvidemos la falta de terminación en las palabras y esas vocales abiertas. Me sentí como en casa.

Así pues, habiendo observado que mi asiento carecía de mesita y como la iba a necesitar, cambié al vagón siguiente bajo el consentimiento del revisor que me aseguró que tales asientos estarían vacíos. Me atrincheré y empecé a oír unos sonidos extraños. Vaya por dios, parece que este vagón chirría un poco. Mala suerte, me pongo mis auriculares cuando se tercie y asunto zanjado.

A medida que iban pasando los minutos, esos sonidos se transformaban en gorjeos, hasta que me di cuenta de que las gallinas de hace décadas se habían suplantado por canarios. Y qué alegría que le daban al vagón. Lo cierto es que casaba con el paisaje que se veía por la ventana; el campo en un día soleado en primavera. Lejos de molestarme, empecé a sentir bastante curiosidad por tratar de descubrir qué otro animal emitía un gorjeo más ronco y achacoso, pero sin éxito. Los pajarillos estaban  bien tapados bajo una bolsa de plástico azul.

Como en un cuento bucólico, la gente llana, los canarios cantando en el tren, el vino en el botellín de agua, acabamos por pararnos en medio del campo. ¿Será por dejarnos ver mejor el paisaje?¿Fusionarnos con él en esta visión surrealista de la España moderna?

Al principio todos callados.

Qué bonito es el campo. Mira las amapolas. Qué grande es Castilla. ¿Castilla Maruja? Bueno, lo que sea, ¿qué puede ser? Aún no hemos llegado a Albacete. Anda mira, ése es el revisor. Ay Maruja, ¿qué habrá pasado? Llevamos ya un rato parados, eso es que ha pasado algo. Pues a ver qué dicen. Paco, ve a mirar. Hola, ¿sí? Que estamos parados, que me parece que se ha roto algo. Que no sé a qué hora vamos a llegar, porque esto ha salido con retraso ya… Viene el revisor, pregúntale. Ay Maruja, que se ha averiado la máquina. ¿Y cómo llego yo ahora al balneario? Sí, ¿hola? Que se ha roto la máquina y llegaré tarde. Que no sé la hora pero ya te avisaré si eso. Y mira que me iban a recoger a las 12.30 para ir al balneario, pues ahora les tendré que llamar. ¿Pero dónde estamos? ¡Vamos a llegar a las seis de la tarde, carallo! ¿A las seis?¿tan tarde? ¡Ay Virgen de la Fuensanta! No creo señora, no podemos llegar a las seis. ¿Pero entonces a qué hora llegaremos? Mira que vienen a recogerme. Hola papito, sí, soy yo, que estamos parados y vamos a llegar con atraso, ven más tarde, sí, chao. ¿Usted también se baja en Albacete? No, yo voy más para allá. Vamos hacia atrás. Sí, es que volvemos a la estación anterior a cambiar el tren. ¿Y entonces yo cómo llego a Albacete? Porque me venían a recoger. No se preocupe señora que la compañía le pone un medio de transporte. ¿Y a Balsicas cómo llegamos los demás, eh oiga, a Balsicas? Ya está señores, nos iban a mandar una máquina pero se ha resuelto, aunque llevamos una hora de retraso y pueden pedir que les devuelvan el dinero, así que casi mejor que vayamos con retraso. Oye, que ya está, que llego con una hora de retraso, besos. Bueno, pero entonces me quedo en este tren para llegar a Albacete, ¿no? Carallo, yo me voy al restaurante.

Y así, en diferido, se lo cuento. La máquina se puso en marcha, los pajarillos volvieron a sus cantos y se hicieron nuevas amistades mientras se oían frotar las manos hablando sobre el dinero reembolsado. No sé si será mi humor en ascendente, demasiado tiempo fuera de mi tierra o la primavera pero España es diferente, y me gusta. Sobre todo cuando regreso a casa.

View more entries
 
View space
krystha
View space
Andrés P.
View space
susana
View space
InWa

Updated 7/23/2008
Updated 7/4/2008
Updated 4/25/2008
Updated 4/19/2008
Updated 2/11/2008
Updated 1/10/2008
Updated 8/13/2007
Updated 2/26/2007
Updated 2/15/2007